DE MAR Cervecería








sábado, 24 de septiembre de 2011

La Barreta (El Rompìdo)






martes, 20 de septiembre de 2011

El Rompido

Una frondosa vegetación de retamas y pino piñonero, y centenares de pequeñas embarcaciones fondeadas frente a la playa del Caño de Culata, nos dan la bienvenida en El Rompido. Frente al pequeño pueblo marinero, que conserva todo el encanto de las antiguas colonias de pescadores, de oeste a este en el horizonte, se abre grandioso el Océano Atlántico.




El Paraje Natural de la Flecha del Rompido y el Río Piedras constituye un fenómeno paisajístico único que gracias a la dinámica litoral combina la aportación de importantes volúmenes de arena traídos por las corrientes marinas de poniente a levante.

La Flecha, a la que se puede acceder en transbordadores situados en distintos puntos del río, arranca a la altura del Puerto del Terrón, en el municipio de Lepe, y finaliza frente a las playas de El Portil, en Punta Umbría. En total, posee una longitud de más de 14 kilómetros que transcurren paralelos a la costa con varios centenares de metros de anchura media configurando paisajes idílicos de playas vírgenes a las que sólo se puede acceder a través de un agradable paseo en barco. La frecuencia de paso de la línea marítima regular que cubre el trayecto, es continua los meses de verano.

Sólo tenemos que dirigirnos al pequeño embarcadero, situado entre la Marina del Rompido, el puerto deportivo de la localidad, y el muelle de servicios del puerto pesquero, ubicado en el centro del pueblo.


Un paisaje en crecimiento

El ecosistema que conforman dunas, retamas y pinos se encuentra sometido a las inclemencias meteorológicas que someten al paisaje a cambios continuos. Quizás lo que más sorprenda de esta barra de arena que separa El Rompido del mar sea el crecimiento espectacular de su longitud, aproximadamente entre 60 y 80 metros anuales, un fenómeno que hace difícil prever cómo se configurará el paisaje de la zona en un futuro no muy lejano.

Un gran número de especies animales y vegetales conviven en este cambiante paraje en el que antaño se situara una almadraba de pesca, que el Ayuntamiento de Lepe plantea ahora rehabilitar para usos turísticos y culturales. La colonización la protagonizan únicamente praderas de plantas marítimas, barrón y margaritas en las arenas, y retamares y sabinas en las zonas más interiores.

Diferentes tipos de aves habitan constantemente en la zona. Las más comunes pobladoras del entorno son charranes, gaviotas y limícolos. Contemplar su comportamiento resulta fascinante en las áreas de humedales que se extienden a lo largo de todo el paraje.


Gran oferta turística
Al otro lado del río, en El Rompido, se dan cita urbanizaciones de lujo, complejos hoteleros y campos de golf, configurando la oferta turística más completa y exclusiva de las playas de Huelva. En total son 12.500 hectáreas de pinares, espacios naturales, marismas y playas pertenecientes al término municipal de Cartaya, en Huelva, en el que se combinan los cultivos agrícolas intensivos, como es el caso de la fresa, con los usos turísticos.

También su casco histórico reúne todo el encanto de su origen fenicio en una zona asolada a lo largo de la historia por incursiones de piratas berberiscos y normandos que impidieron que se consolidase la población en dicho territorio hasta entrado el siglo XV.

El Castillo de los Zúñigas, una torre-fortaleza levantada entre 1417 y 1420, corona el municipio. Recientemente restaurado, conserva en buen estado la torre de las campanas, la del homenaje y una hermosa puerta mudéjar, así como unas impresionantes murallas que rodean el recinto.

La Ermita de Consolación, fundada por un indiano en el siglo XVI, junto a un paseo por el casco antiguo, pueden completar el recorrido por un pueblo que ha sabido combinar a la perfección la tradición marinera con unas modernas infraestructuras hoteleras y lugares de ocio y esparcimiento para todas las edades durante todo el año.

Por si fuera poco, las más de 3.000 horas de sol anuales de que disfruta el municipio confieren a este destino la exclusividad del disfrute permanente, y no sólo en verano, de su privilegiado enclave.

Fuente: Abc

sábado, 3 de septiembre de 2011

Gaviota... en El Rompido



domingo, 21 de agosto de 2011

El 'San Medel y Celedón', una nao fantasma en las aguas de El Portil

Salió de Nueva España en 1543 y en las costas de Huelva sufrió un temporal, aunque se denunció que su naufragio pudo ser provocado · El pecio aparecido no es el suyo sino de un barco holandés del siglo XVI


Las aguas de El Portil aún guardan el misterio del San Medel y Celedón, la nao que en 1544 embarrancó en esta zona a causa de la flecha de tierra de la barra. El pecio hallado en esta playa hace algún tiempo y que se presumía podía ser el San Medel y Celedón, es al final un barco holandés del siglo XVII ó XVIII. Los últimos seguimientos arqueológico para el dragado de la entrada de los barcos en la Flecha del Rompido tampoco han detectado la presencia de ningún resto arqueológico. El San Medel y Celedón continúa siendo un misterio, aunque lo cierto es que esto es en cuanto a su paradero, pero no a las causas de su naufragio cuando venía de la Carrera de Indias.




Las costas de Huelva venían siendo testigo de ese ir y venir de las naves que surcaban el Atlántico buscando la orilla de América. En su vuelta, tras dominar la visión del cabo de San Vicente, había que poner rumbo suroeste para buscar la barrada de Sanlúcar y llegar hasta Sevilla. Una travesía que, después de haber surcado las aguas del Atlántico, deparaban más de una sorpresa ya que los fuertes temporales las acercaban en arribadas forzosas a las costas. Aunque no hay que olvidar que otras naves lo hacían para introducir clandestinamente en la península metales preciosos, como el oro y la plata que traían de Indias y otras mercaderías. De esta forma burlaban los aranceles con los que había que responder en la Casa de la Contratación.



El San Medel y Celedón erauna nave de 180 toneladas que había zarpado en noviembre de 1543 del puerto de Veracruz. Pero no tuvo una buena travesía, al menos según los datos que obran en el Archivo de Indias. Fueron varios los temporales que tuvo que sortear y le impidieron hacer la escala que los navíos procedentes de la Nueva España hacían en La Habana para abastecerse de agua y provisiones. Pero ya en las costas de la península otro temporal le llevaría a dar con el cabo Espinel, llegando después al de San Vicente y desde aquí buscó la barra de Sanlúcar, pero una tormenta le desvía a Arenas Gordas. Según cuenta el maestre Juan de Embelza, el temporal le hizo buscar la barra de Huelva: "Sondamos y nos hallamos en 30 brazas y pensando que estamos sobre Cádiz sufrimos su derrota y nos hallamos sobre las Arenas Gordas y tornamos a la mar y siempre nos abatían hacia la costa". Algún pasajero le dijo que el segundo piloto del navío, Juan Álvarez, "que era de aquella costa, metería la nao en la barra de Huelva". Pero Juan Álvarez dijo en el proceso seguido sobre el San Medel y Celedón, que fue el piloto principal, Francisco Fernández, también vecino de Huelva, quien dijo que la barra no se mudaba. Pero Juan Álvarez, subido a la antena del trinquete, aseguró que lo que allí veía no era la costa de Huelva, por lo que se tornaron a dar otra vuelta a la mar hacia el oeste y que "la tormenta que seguía dio al navío al través en El Portil de San Miguel, en término del Marqués de Gibraleón". Asegura que fue el capitán quien le ordenó que estando sobre la costa y ante la situación que les llevaba a perderse , "saltase en el batel, para que como natural de aquella tierra trajese barcas y para que desde tierra hiciese faroles cuando la nao había de dar al través siendo pleamar". No tuvo, al principio, mucha suerte el piloto Juan Álvarez, al que condenaron a tortura y prisión por haber introducido mercancías clandestinamente en aquella arribada, siendo acusado de haber hecho perder el navío premeditadamente. Al final, la suerte le sonrió y en su apelación ante el Consejo de Indias los jueces le reconocieron libre de culpa.



Además del San Medel y Celedón, se encuentran documentados otros navíos hundidos en nuestra costa. En Ayamonte, La Concepción (1595) y San Bruno (1758). En la Barra de Huelva, Tigre (1805). Mazagón, San Diego (1752), Nuestra Señora del Rosario (1758), Hart (1778) y Espíritu Santo (1563). En Matalascañasm Armada de Diego Flores Valdéz (1778) y navíos de la Batalla de Trafalgar (1805).

fuente: Malaga Hoy

miércoles, 17 de agosto de 2011

lunes, 15 de agosto de 2011

agosto 2011






sábado, 13 de agosto de 2011










jueves, 11 de agosto de 2011

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